lunes, 13 de octubre de 2014

La dimensión afectiva 

sentimiento de afecto el cual es la fuerza creadora que mueve al mundo , que permite hacer grandes cosas, estar en armonía consigo mismo y con los demás, tener estabilidad emocional, tranquilidad, podría decirse que el afecto actúa como garantía de salud física y mental, y de esta manera darse la oportunidad de una proyección positiva.

žLa dimensión afectiva es vital para el desarrollo tanto personal como grupal ya que busca la madurez psicológica en toda persona y por ello se hace necesario en trabajo de todas las instituciones(familia, instituciones educativas formales y no formales, etc.), se ocupen de apoyar tanto intrapersonal como interpersonal a todo ser humano potenciando con esto el conocimiento de si mismo y por consiguiente contribuyendo a una mejor calidad de vida, disminuyendo el riesgo de posibles conflictos emocionales internos. 
žLa salud emocional es de vital importancia para lograr la armonía y el equilibrio que se requiere para obtener una adecuada calidad de vida
žEl objetivo de toda búsqueda humana es la felicidad. La felicidad individual es tan importante que incide en la armonía social y de ésta depende en gran parte la paz social.
žLa felicidad implica sentir emociones positivas y poseer salud afectiva.

žLa felicidad es una sensación profunda de plenitud que no depende de factores externos, la felicidad es un estado mental que se cultiva y se aprende mediante emociones y actitudes  positivas.

Existen varios tipos de emociones positivas y negativas.

žalegría, regocijo, gozo, excitación, admiración, amor, armonía, calma y sosiego.
žLas emociones negativas o destructivas son aquellas que dañan a los demás y a nosotros mismos.
Las emociones negativas más comunes son el miedo y el enojo; ante el miedo es posible actuar de distintas formas: posponiendo la situación, no enfrentándola o evadiéndola. Ante el enojo surgen respuestas como la violencia o la agresión. Las emociones negativas pueden convertirse en positivas mediante el uso de la razón; entrenar y educar la mente en valores para que éstos sirvan como un medio para impulsar la acción hacia actividades positivas; esto podemos lograrlo mediante un proceso lógico de pensamiento.

La formación en la dimensión afectiva requiere:

žConocimiento de sí mismo: capacidad para renovar la confianza en la propia valía y reconocer que se puede hacer frente a una crisis o a cualquier otro problema.
žEspontaneidad: capacidad de hacer frente a distintos sentimientos con normalidad y profundidad sin quedar bloqueado o amortiguado por su impacto.
žAutoestímulo: Capacidad para limitar, minimizar y suavizar los sentimientos dolorosos sin que lleguen al adormecimiento, despersonalización o no-realización emocional.
žIntimidad: capacidad para expresar lo más propio de uno a un nivel de relación personal sin sufrir ansiedad, miedos o rechazos.
žConstancia: capacidad para aceptar y reconocer que el propio interior permanece y continúa a través del espacio y del tiempo.

žCreatividad: capacidad para reemplazar viejos patrones familiares por otros nuevos, únicos y distintos.
žAutonomía: Capacidad para regular la autoestima y quedarse sólo sin el ás mínimo miedo al abandono o a la derrota.
žVirtudes que ayudan a la transformación afectiva:
žCompasión: Disposición que permite a uno comprender y responder con atención e interés a los intereses de los otros.
žCuidado de uno mismo: Disposición que cuida de la propia salud física y del propio bienestar, como expresión de la virtud del amor a sí mismo.
žPrácticas espirituales que facilitan la transformación afectiva:
žSanar el corazón y aprender a amar: Incluye prácticas que conducen al perdón; a la reconciliación; a la sanación interna del corazón y a hacer frente al miedo, al dolor y a la angustia.
žLa celebración atenta del sacramento de la reconciliación es un eficaz medio espiritual para la transformación afectiva.

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