La dimensión afectiva
sentimiento de afecto el cual es la
fuerza creadora que mueve al mundo , que permite hacer grandes cosas, estar en
armonía consigo mismo y con los demás, tener estabilidad emocional, tranquilidad, podría decirse que el
afecto actúa como garantía de salud física y mental, y de esta manera darse la
oportunidad de una proyección positiva.
La dimensión
afectiva es vital para el desarrollo tanto personal como grupal ya que busca la
madurez psicológica en toda persona y por ello se hace necesario en trabajo de todas las instituciones(familia, instituciones educativas formales y no formales, etc.), se ocupen de apoyar
tanto intrapersonal como interpersonal a todo ser humano potenciando con esto el conocimiento de
si mismo y por consiguiente contribuyendo a una mejor calidad de vida, disminuyendo el riesgo de
posibles conflictos emocionales internos.
La salud emocional es de vital importancia para lograr la
armonía y el equilibrio que se requiere para obtener una adecuada calidad de
vida
El objetivo de
toda búsqueda humana es la felicidad. La felicidad individual es tan importante
que incide en la armonía social y de ésta depende en gran parte la paz social.
La felicidad
implica sentir emociones positivas y poseer salud afectiva.
La felicidad es una sensación profunda de plenitud que no
depende de factores externos, la felicidad es un estado mental que se cultiva y
se aprende mediante emociones y actitudes positivas.
Existen varios tipos de emociones positivas y negativas.
alegría,
regocijo, gozo, excitación, admiración, amor, armonía, calma y sosiego.
Las emociones negativas o destructivas son aquellas que
dañan a los demás y a nosotros mismos.
Las emociones negativas más comunes son el miedo y
el enojo; ante el miedo es posible actuar de distintas formas: posponiendo la
situación, no enfrentándola o evadiéndola. Ante el enojo surgen respuestas como
la violencia o la agresión. Las emociones negativas pueden convertirse en
positivas mediante el uso de la razón; entrenar y educar la mente en valores
para que éstos sirvan como un medio para impulsar la acción hacia actividades
positivas; esto podemos lograrlo mediante un proceso lógico de pensamiento.La formación en la dimensión afectiva requiere:
Conocimiento de sí mismo: capacidad
para renovar la confianza en la propia valía y reconocer que se puede hacer
frente a una crisis o a cualquier otro problema.
Espontaneidad: capacidad de hacer frente a
distintos sentimientos con normalidad y profundidad sin quedar bloqueado o
amortiguado por su impacto.
Autoestímulo: Capacidad para limitar, minimizar
y suavizar los sentimientos dolorosos sin que lleguen al adormecimiento,
despersonalización o no-realización emocional.
Intimidad: capacidad para expresar lo más
propio de uno a un nivel de relación personal sin sufrir ansiedad, miedos o
rechazos.
Constancia: capacidad para aceptar y
reconocer que el propio interior permanece y continúa a través del espacio y
del tiempo.
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